Por ración de 300 g. Son valores orientativos.
Alérgenos declarados
Revisa siempre el etiquetado de cada producto: puede haber trazas o variaciones según la marca.
Ingredientes
Para 1 ración de 300 g. Pesos en crudo, tal como se compran.
- Burrata120 g
- Tomate Seco25 g
- Rúcula40 g
- Piñones10 g
Preparación paso a paso
- El lecho amargo: Dispón una buena cantidad de hojas de rúcula lavada y seca en el fondo de un plato hondo o fuente. Su sabor ligeramente picante y amargo es vital para contrarrestar la grasa del queso.
- El tesoro italiano: Saca la bola de burrata de su suero, escúrrela un momento y colócala en el centro del nido de rúcula.
- Toques mediterráneos: Pica un par de mitades de tomate seco (previamente hidratados en aceite o agua tibia) y espárcelos alrededor de la burrata. Tuesta un puñadito de piñones en una sartén sin aceite durante 2 minutos hasta que doren, y espárcelos por encima.
- El ritual de servicio: Aliña la rúcula y el tomate con aceite de oliva y un toque de sal. En la mesa, justo antes de comer, abre la burrata por la mitad con un cuchillo para que su interior cremoso (la stracciatella) se desborde y actúe como la mejor salsa del mundo.
Consejo nutricional de Cibaris
La Ensalada de Burrata y Tomates Secos es un plato gourmet que brilla por sus texturas. La burrata, aunque es un queso graso, es un lácteo fresco que no ha sufrido maduración prolongada, aportando muchísimas proteínas y calcio. Al rodearla de rúcula, sumas un contrapunto amargo y fresco que equilibra la cremosidad. Los piñones y el tomate seco son verdaderas píldoras de energía y minerales (magnesio y potasio) que redondean esta joya nutricional.
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